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jueves, 23 de mayo de 2013

No le cabe ná



Voy al trastero a coger unos espiches y pun: tiro un bote de barniz en lo alto de la lámpara mágica del tipo de “Los Aladinos a qué nos convías”. Me pongo a frotarla y zas: sale por el pitorro un genio con barba y turbante. No veas qué susto.

-¿Me vas a pedir un deseo? Que no tengo todo el día. 
-¿Uno? ¿No eran tres? 
–¿Tú no has oído hablar de la crisis y los recortes? 
–Bueno, vale, po… ¡una moto! 
Ya salió el materialismo. Mira, quillo, esto no va así. Los genios no concedemos deseos egoístas porque somos personajes buenos y no fomentamos actitudes malas  
–Joé. Ah, ya sé: quiero una morterá indecente de dinero para comprarme una moto en una tienda de Cádiz y que me sobre otro tanto para gastarlo en los comercios gaditanos, que están muy necesitados. Eso es ayudar al prójimo, ¿no? 
Bien traído, picha, pero no cuela. Deja a un lado tu propio interés y piensa en el de tus convecinos, que por ese camino no vas mal.  
–Ofú, no lo pones tú complicao, barba. Venga, me pongo rumboso: quiero que le toquen cien mil euros a cada habitante de Cádiz y yo me conformo con verlos a todos felices y que me vayan conviando. ¿Eso te vale? 
Cien mil euros dice la criatura… Escucha, alma de cántaro. ¿Tú te acuerdas de dónde compraste la lámpara? 
–En El Millonario. 
Pues eso. Vete bajando el listón. Y no pidas dinero, que con el jaleo de los tipos de interés lo tenemos prohibido. 
–Aro home, si ya digo yo que esto es más difícil que pedir un crédito. Me veo llamando a mi cuñao para que venga a avalarme un deseo.
Lo que sea pero aligera, que voy con bulla. 
–Hum… ya lo tengo: quiero que Cádiz sea un paraíso circulatorio, con carril bici por todos los barrios, aparcamientos de sobra para gaditanos y visitantes y un tranvía que circunvale todo el casco histórico. A esto seguro que no le pones pegas.
-¿Sabes lo que te digo? Que yo te apaño una motito; pero desengáñate, cabesa: a Cádiz no le cabe ná.


(Publicado en El Independiente de Cádiz el 22 de mayo de 2013)







miércoles, 19 de septiembre de 2012

El mundo se acabará el último día (aproximadamente)

No negaré que sentí un ligero temblor en las rodillas al entrar en la residencia del futurólogo Vidente del Bosque. Servidor no cree en esto de las adivinaciones pero, por lo visto, en algún pliegue de mi cerebro quedaba algún pequeño resquicio de credulidad.

Además, era la primera vez que accedía a ser entrevistado el misterioso y huraño Vidente del Bosque. El hombre que predijo que el licor de alcachofa no desbancaría al pacharán, que la segunda parte de "Grease" sería peor que la primera, que Ricky Martin era gay, que Las Ketchup no triunfarían en Eurovisión y que el final de "Perdidos" iba a dejar a más de uno con cara de pasmo.

Su asistente me condujo hasta el salón de la casa. Allí estaba él. Sentado en la penumbra, detrás de una pequeña mesa camilla, enfrascado en su trabajo. Sobre la mesa, su misteriosa bola de cristal y las cartas desplegadas.
-Cada vez me escriben menos, ¿sabe? -me dijo- Ahora las consultas me las hacen por internet.

Me presenté y hablamos de asuntos sin importancia hasta que me atreví a lanzarle la pregunta que me había traído hasta allí:
-¿Puede usted contarme algo acerca del futuro?
-No pide usted nada, pipiolo.
-Hombre, digo yo que, siendo usted vidente, lo raro es que le preguntara por el pasado.
-Es evidente.
-Ah, perdón; creía que se decía vidente.
-No, si lo que le digo es que es evidente que me iba usted a preguntar por el futuro. En fin, vamos a ver lo que cuenta la bola -y echó mano a su bola de cristal.

Acercó su rostro a la esfera translúcida, frunció el ceño, guiñó un poco los ojos y al cabo de medio minuto relajó el semblante con una dulce sonrisa y anunció:
-Ya lo veo... ya lo veo... La selección española de fútbol ganará el Mundial.
-¿El de Brasil también? ¡Madre mía, qué fenómenos!
-No, no... de Brasil no aparece nada... yo diría que se trata de un país de África.
-Reinicie la bola, alma de cántaro, que eso sucedió en 2010.
-¿En serio?
-Como lo oye. Y dos años después ganaron la Eurocopa.
-Anda, coño. Pues entonces va a ser que el chisme este se ha quedado frío por la falta de uso. Voy a aplicarle el ritual de desplazamiento místico en el espacio-tiempo con trayectoria biunívoca.

Sujetó la bola con las dos manos, la levantó un palmo y la agitó como si fuera un bote de ketchup. Hecho lo cual, volvió a depositarla sobre la mesa y se concentró de nuevo mirándola de muy cerca con cara de tener un pedo atravesado en el intestino.
-¡Atiza! -exclamó de pronto- ¡Esto... esto... esto es muy fuerte!

-¿No me diga que España va a ganar el Mundial de fútbol de Brasil? -le largué con una pizca de recochineo.
-Ojalá fuera eso -respondió con la cara más blanca que la propia bola-. Es... es... ¡Es el fin del mundo!
-¡¿Qué dice, cojones?!
-Pero, mire, joven, no andaba usted muy desencaminado, porque veo algo relacionado con un mundial.
-¿Y qué tiene que ver el fútbol con el fin del mundo? ¿No será que se le ha ido la mano agitando la bola y se le han mezclado todos los temas?
-Ah, no, espere... no es un mundial, no... es una, una guerra mundial. Y bien gorda por lo visto, porque no va a quedar ni quien lo cuente.
-¡Qué horror! ¿Pero eso cómo va a ser?
-Pues a lo bestia, como de costumbre.  Por lo que alcanzo a vislumbrar, habrá dos bandos: por un lado, Estados Unidos y los países occidentales; por el otro, una especie de frente islámico formado por Irán, Irak, Pakistán, Argelia, Siria, Túnez, Egipto...
-Eh, eh , eh. ¿Túnez, Egipto? Pero esos son los países de la primavera árabe. Donde el pueblo salió a la calle para pedir democracia.
-¿Democracia? Que yo recuerde, lo que más gritaban en aquellas manifestaciones era "Alá es grande". Pero vamos, que por lo que muestra la bola, se aliarán casi todos los países de la zona, salvo Israel, naturalmente.
-Pero eso no me cuadra, porque precisamente los países occidentales apoyaron las revueltas en esos países.
-No sea ingenuo, pimpollo. Al Dinero le encanta una buena guerra de vez en cuando. Sobre todo después de una hermosa crisis. A los que no creo que les guste es a los israelíes, porque los primeros bombazos les caerán a ellos.
-Caray, los judíos siempre se llevan la peor parte.
-Y tanto. Esta vez harán de cebo; los americanos y la OTAN no reaccionarán tras el primer ataque. Lo malo es que Israel sí va a reaccionar y de qué manera. Con armas nucleares. A partir de ahí se ve que la cosa ya será imparable.
-¡Qué espanto, madre mía! ¿Y cuándo sucederá eso?
-Ah, pues en el futuro. La fecha exacta no alcanzo a verla pero, de todas formas, esta bola no tiene demasiado alcance, así que...

Se hizo un silencio sobrecogedor. Vidente del Bosque y yo nos miramos con resignación durante más de dos minutos sin decir nada. Cuando se deshizo el nudo en mi garganta rompí el silencio con una pregunta:
-¿Podría usted ver en su bola el número del Gordo de la lotería de Navidad?
-Pues igual sí podría, pollo -me contestó con una sonrisa sibilina-, ¿pero usted cree que íbamos a tener tiempo para gastarnos el dinero del premio?